www.ahotsa.info - 2016-05-28

Atacan el Gernika del bosque de hayas de Zilbeti

Con lemas en favor del trabajo y de la empresa Magnesitas, que pretende hacer una cantera a cielo abierto en una zona de alto valor ecológico. El proyecto está paralizado tras una fuerte batalla y movilización social ecologista.

El Gernika pintado en Zilbeti ha vuelto a ser objeto de un ataque. En esta ocasión, los agresores pintaron lemas a favor de la empresa Magnesitas de Navarra, de la cantera que pretende construir y del trabajo en euskera y castellano.

Al parecer, las pintadas aparecieron la semana pasada. Con esta acción el Gernika ha quedado muy dañado, aunque no es la primera vez que este grafiti es atacado, y en otras ocasiones se ha vuelto a pintar.

La cantera era un proyecto que unió a la empresa Magnesitas de Navarra con el Gobierno foral comandado por Yolanda Barcina. Sin embargo, y pese a que durante mucho tiempo este proyecto resistió a la oposición popular, en octubre del 2015 la Justicia lo paralizó.

El empeño a toda costa de UPN y de la empresa MAGNA para abrir esta cantera en un hayedo protegido se vio frenado por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia navarro (TSJN). Los magistrados declararon nulas las decisiones del Ejecutivo anterior que dieron el visto bueno a la mina. Básicamente, los responsables simplemente ignoraron sus propios informes que desaconsejaban el proyecto por su daños medioambientales.

Como ya en su día publico ElDiario.es, la empresa Magnesitas de Navarra quería aprovechar un yacimiento situado en el monte Alduide, en medio de un bosque de hayas de Zilbeti. Es una Zona de Especial Conservación (ZEC). Entre otras particularidades, allí habita un cuarto de toda la población del pájaro carpintero más escaso: el Pico dorsiblanco, del que quedan unas 60 parejas.

Los cálculos del Gobierno foral eran que se afectarían 21 hectáreas y se talarían unas 15.000 hayas. La Sociedad Española de Ornitología –una de las demandantes– elevó esa cifra a más de 54.000, "muchas de ellas centenarias".

Lo cierto es que, a la luz ya de la sentencia del TSJN, la decisión de autorizar la cantera estaba tomada antes de iniciar los procesos de análisis y no importaron los resultados de los informes técnicos. El Gobierno de Navarra de UPN había suscrito un convenio con la empresa y los ayuntamientos de la zona por el que adquirían "el compromiso de todas la partes porque la cantera de Antzeri sea viable". Los ambientalistas recusaron a los miembros del Ejecutivo porque eran juez y parte a la hora de revisar el expediente de impacto ambiental. No se les hizo caso.

MAGNA tenía la obligación de incluir en su Estudio de Impacto Ambiental diferentes opciones y justificar la que eligen. A partir de ahí, el Gobierno elabora una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para que arranque, o no, el proyecto. Magnesitas de Navarra no presentó alternativas. Se limitó a decir que la única opción viable era la de abrir la mina en el monte. Los jueces afearon esa conducta y le explicaron a la empresa que ella misma posee otros yacimientos.

Para colofón, el documento de Impacto redactado por el Gobierno foral se olvidó de incluir las actividades para la fabricación de la magnesita y las "actividades extractivas para la obtención de la materia prima necesaria para la fabricación de óxido de magnesio". Eso se salta, directamente, por parte de los responsables medioambientales de la región la directiva "comunitaria sobre repercusiones de determinados proyectos públicos y privados sobre el medio ambiente", que entonces regía estos proyectos.

El nuevo Gobierno de Navarra, tras esta sentencia y pese a las presiones de la empresa, no presentó ningún recurso y a día de hoy el proyecto está muerto, aunque algunos, al parecer, no se resignan y continúan con este tipo de actos de venganza.